¿Cuál es el verdadero origen del Coaching?

Coaching: La palabra coach es de origen francés y significa “coche” (carruaje de transporte colectivo tirado por caballos que podía transportar a varias personas). En inglés, el término también está asociado a diferentes formas de transporte: el stage coach (diligencia) y el conductor de un coche o de una carroza era el cochero o coachman.

A finales del s. XVIII, en Inglaterra, la conducción de carruajes con varios caballos se transformó en un deporte, que se puso rápidamente de moda, llamándose “coaching”.

Hoy en día se tiende a dar al coaching el sentido de entrenamiento, pero no significa exactamente lo mismo. El coach es el que nos ayuda a encontrar el camino, a eliminar obstáculos y a sacar el mejor partido a nuestras capacidades.

Si bien el coaching parte de realidades científicas, y consta de un cuerpo de herramientas y técnicas, su aplicación es siempre a medida: requiere inventiva, perspicacia, análisis e intuición. En su ejecución, se trata de un arte.

¿Por qué está tan de moda el coaching?

Hoy en día cada vez somos más individualistas. Vamos más rápido sin saber dónde ir, sin parar a decidir conscientemente qué camino tomar. Con la sensación de que estamos desbordados por los nuevos roles, situaciones y cambios que hemos de asumir tanto en la vida personal como en las empresas.

Se hace más necesario preguntarnos a dónde vamos y hacia dónde queremos ir.

Las tecnologías evolucionan cada día más rápido. Y si, por alguna razón la tecnología falla en un determinado momento, nos sentimos perdidos.  ¡Es de locos!

Pero, no nos corresponde juzgar a nosotros el tiempo que nos toca vivir, sino qué hacer con el tiempo que nos ha tocado.

Esta increíble revolución de las tecnologías que afecta desde la forma de comunicarnos hasta la información que sabemos o los diversos modelos emergentes de empresas que traen a desempleados, empleados, recruiters y empresarios de cabeza, acelera nuestras vidas de un modo vertiginoso.

Tanto es así que hoy sentimos que siempre vamos con retraso.

Y así surge la pregunta de si en lugar de liberarnos de muchas tareas estas nuevas tecnologías nos esclavizan.

Servicios y productos las 24h de los 7días de la semana que hacen referencia a la disponibilidad total de las empresas a cualquier hora y cualquier día, a través de teléfonos móviles, correos electrónicos, buzones de voz, cajeros automáticos, teletrabajo, e-learning y demás herramientas de Internet.

Se está empezando a tener la sensación de que se dispone de menos tiempo que en cualquier otro momento de la historia reciente. Existe miedo a la competencia desbordada, tanto dentro de la organización como fuera de la misma, donde parece que todo vale para alcanzar el éxito; el miedo a transmitir inseguridad al hablar con sus compañeros y superiores de nuestras frustraciones, fracasos y sobre todo no poder reconocer nuestros errores.

La formación, aunque necesaria, posteriormente debe aplicarse en el puesto de trabajo.  Se queda obsoleta en esta época de “MÁS” y no sabemos a qué hacer caso. Sucede que no tenemos con quién contrastar si estamos haciendo lo adecuado hasta que se produce un error y entonces sólo recibimos retroalimentación correctiva.

Existe la imperiosa dictadura del día a día, de la inmediatez, de conseguir resultados y productividad dejando las cuestiones humanas en un segundo plano. Así como, impera la cultura del éxito rápido, de forma competitiva, individual y con poco esfuerzo, donde no se tolera el fracaso.

El no poder encontrar a ese “alguien” con el que compartir problemas, fracasos, nuevas ideas, visiones y poder discutir los pros y contras en privado y con confianza se convierte en un gran, gran problema.

Existe la complejidad en la toma de decisiones en una sociedad y mercados globalizados, crisis económicas, etc. La falta de compromiso en las relaciones laborales, el aumento del absentismo, rotación y desmotivación, la esclavitud tecnológica, la reducción del tiempo para la familia y el ocio, la despersonalización de las relaciones humanas e individualismo. ¿Seguimos? La rapidez de los cambios y la cultura basada en el éxito rápido y el castigo al fracaso, nos lleva a la incertidumbre en el futuro profesional, al trabajo también en el hogar. ¿Más? Al aumento exponencial del estrés, depresión y ansiedad, y como consecuencia al aumento en millones de euros en gastos médicos directos e indirectos y de seguridad social.

 

Por todo eso surge la necesidad de una persona externa con la que podamos desarrollar un diálogo interior, que nos motive, que nos inspire y nos ayude a crecer no sólo profesionalmente sino también personalmente.

El coaching personal y profesional no está de moda, responde a multitud de necesidades propias de esta época que nos sumerge en la velocidad, en la inmediatez, en una no vida sana, en definitiva. Y emerge con más fuerza que nunca como el recurso necesario para cubrir el vacío de poder que supone la incertidumbre sobre nuestro potencial y la suerte como única salida hacia la mejora.

Para ser felices los seres humanos necesitamos confiar en la Felicidad. Pero para tener felicidad en nuestras vidas, necesitamos ejercitarla y el coaching personal o profesional es una excelente forma de hacerlo.

 

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Feliz semana a todos.

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